¿Miraste hacia arriba?

 

Pasan los días, los soles y las nubes. También los rascacielos y las montañas. Hay estrellas que nunca ví y paisajes que seguro me perdí. Fueron tan pocas las veces que me acosté sobre el suelo a ver el cielo que recuerdo cada vez que lo hice, así como me acuerdo de una mañana en la primaria que pasaron cientos de pájaros volando, formando una ceremonia sagrada junto al izamiento de banderas.

Acabo de volver de un viaje que me hizo dar cuenta de que si sólo me concentro en el camino que tengo por delante, me voy a perder de toda la magia que lo rodea. Por mirar la ruta, casi dejo pasar uno de los atardeceres más lindos que pude ver. Por tener cuidado en el sendero, apenas pude apreciar las cúspides nevadas de la precordillera andina.

Es increíble llegar a la meta, al destino, y dejarse llevar por los sentimientos más primitivos. Sonreír por poder presenciar el paisaje, que los ojos se humedezcan cuando te das cuenta que estás ante tal creación de la naturaleza. Intentar retratar con alguna foto o video esa escena y que nada se pueda comprarse con el placer que te genera estar ahí. Compartir la alegría, abrazar a quien tengas al lado, reír, llorar, jugar y ser feliz, pero sobre todo esto último, ser feliz. Buscar aquello que nos infle el pecho, que nos haga latir con entusiasmo el corazón, que nos asombre, que no deje que cerremos los párpados y que las pupilas se dilaten viendo el camino que tenemos por delante, el que ya recorrimos y siempre deteniéndonos a contemplar, a apreciar y a agradecer haber llegado hasta este lugar, con todo lo que tuvimos que pasar para poder lograrlo, ya sean ríos, rocas, vientos fuertes, discusiones, pérdidas, dolores, angustias, nubes oscuras, soles intensos, caricias sanadoras, charlas curativas o amistades nuevas.

La hija de Peter y Wendy

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Un comentario en “¿Miraste hacia arriba?

  1. Lorenzo Correa dijo:

    Quienes mejor saben todo lo que cuentas son los olivos, que conforman el paisaje de mi tierra jiennense, cabe Sierra Morena, porque aprovechan como ningún árbol el fondo de huesos que hay en la tierra. Se nutren y nos nutrimos porque todos somos el paisaje y nosotros, además, el paisanaje

    Le gusta a 2 personas

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